2 mag 2010

Exceto quem não é

"Só que agora não é mais porque tem muito índio que “não é mais índio”, mas porque tem muito branco que “nunca foi índio” querendo “virar índio”. Quando seria melhor dizer: tem muito branco, que nunca foi muito branco porque já foi índio, querendo virar índio de novo.


Mas isso é sentido como um escândalo, no fundo; é o mundo de cabeça para baixo e de trás para a frente. É como se não fosse possível — possível no sentido lógico, não apenas no sentido moral — querer virar índio, só se pode querer deixar de sê-lo. É como se querer virar índio fosse uma contradição em termos. De qualquer modo, já tem índio demais por aqui; e aliás, os índios têm terras demais. O Brasil ficaria melhor e maior com menos índios: só com os que existem hoje, por exemplo. Sejamos liberais: não é preciso matar ninguém; os índios que temos são bons; são mesmo necessários. Mas sobretudo, eles são suficientes. Vamos fechar a porteira. Vamos fazer uma escala. Índio mesmo é só índio isolado; voltemos às famosas categorias, cuja intenção de marcar etapas temporais é evidente: isolado, contato intermitente, contato permanente e integrado. Onde vai passar o corte? Na cara de quem vai se fechar a porteira? Integrado já não é mais índio; fácil essa. E os de contato intermitente? Que frequência de intermitência faz de um intermitente um integrado? Dezesseis horas por dia? Bem, o índio isolado ninguém tem coragem de dizer que não é mais índio, sobretudo porque ele nem é índio ainda. Ele não sabe que é índio; não foi contatado pela Funai ou coisa do gênero. Ou seja, primeiro se tem que virar índio para depois se deixar de ser. Por que então não se pode querer virar de novo depois de ter deixado de ser? Ou quem sabe voltar a nunca ter sido, mas nem por isso insistindo menos em querer ser?"

Exceto quem não é

15 feb 2010

lo hice sin querer
ya lo sabes
la curiosidad me entra
y no puedo controlarme

por eso me miras
como sentado
enciendo el canuto
y ojeo tu diario de niña
sobre el colchón

paso paginas
me acaricias los pies
y ahí está

el pequeño mundo torcido
de una cría de catorce años


jueves, 01/08/02
Voy a empezar con lo más reciente: se ha muerto mi padre y sí, ya lo sé, me he quedado sola en la vida (por lo menos yo me siento así, supongo que dejaré de pensar así cuando yo tenga mi propia familia, si alguna vez lo consigo) Creo que sé lo que piensas y si pudieras hablarme dirías que tengo mi ego por los suelos y que no estoy sola, ésto me lo han ya varias personas, pero vamos como si nada porque yo me siento sola de todas formas.
¿Sabes qué? Ojalá me muera porque así no tendría que decidir donde voy a vivir este año. Aunque bueno cuando me muera tendría que elegir si que me entierren o que me incineren.
¡¡¡QUE ASCO!!! Como estas fiestas lleve pastillas el amigo de Laura me pienso comer alguna, mezclada con 43 y con porros, a ver si me muero por sobredosis.
NECESITO A MI PADRE !!!!
SI ALGUIEN DE AHÍ ARRIBA LE VÉ, DÍGALE QUE POR FAVOR ME LLAME: 646254842*


cierro el diario
y por primera vez
en este año
deseo morir

tengo saldo
en el móvil
y me voy

a ver
si esta vez
te hago
feliz


* Este extracto de diario ha sido copiado literalmente con las mismas tachas y faltas con las que fue escrito originalmente. Así mismo, cualquier referencia a nombres o números de teléfono han sido cambiados para mantener el anonimato de los implicados.
lo he dejado todo dispuesto:
sobre la cama un saco,
bajo la silla la maleta.
los billetes, el pasaporte
y tintados en el pequeño estudio
la barra de carmín
y una sombra de ojos.

tamara los ha visto mil veces
y los ha oído mil más:
señora, que será sólo un tiempo,
la niña no puede estar más con usted.
hasta que la situación no mejore
la guarda la tendrá la comunidad,
¿entiende?
la
comunidad.

y tamara lo entiende
y la trabajadora social
como un perro callado
y su madre que
no deja
de
llorar.


enciendo un cigarro
y voy a la estación:
el autobús mairena-madrid
saldrá en cinco minutos.
lo tiro
y prendo otro.

el primer día, tamara
entra y ve el percal.
niños corriendo,
educadores gritando
por detrás.
le muestran las dependencias.
dormirás arriba, no te podrás quejar.
una niña grande como tú sabrá
hacer la cama, ¿no?

y a la noche
bajo las sabanas
la niña grande
comienza
a
llorar.


la batería del mp3
se está agotando
y cordoba a la siniestra
saluda lánguida
como si me intentara
atrapar.
despido a los clash
y saco el libro:
la portada
de la
niña descarnada.

la despertaron de madrugada
y a duras penas se podía mover.
en cada pie, las manos de dos niñas
agarrándola
y los brazos, en el cabecero,
anudados.
una tercera levantaba
su camiseta.
no te muevas, será peor.
no grites, no hables.

y sobre los pezones
la llama del mechero.
esa noche no se movió,
no gritó, no habló.
sólo, cuando todas
se fueron,
perdió la sensibilidad
y
lloró.

´

barajas, en la t-4,
es un cúmulo de espanto
maquillado con maquillajes
finos,
con perfumes de mujer viva
y peinada para atrás
por si acaso
y no será este el caso,
el viento se atreviera
a traspasarte un poco
y dejarte su olorcillo
de tibia felicidad.

la primera vez
que lo leyó
lo sacó de la biblioteca,
de la municipal.
llegó al centro,
a la reformatoria,
como la llamaban
( por eso de reformar
a la madre
a través de la hija)
y la vio
a la niña
mirando el foco
sin vergüenza:
Motín en el reformatorio
y dentro, como una esquela,
la historia de una vida,
no la suya.
en los ángeles hay rascacielos,
y en mairena
solo un ángel
y un cielo
bajo
el que
llorar.


ya he facturado la maleta,
tomado el café,
visto los escaparates.
camino a la sala
de fumadores
y fumo,
lo tiro:
madrid-los angeles
en quince minutos.
fumo otro
y voy a embarcar.

el día que salió,
su madre la esperaba
en la puerta de entrada.
la abrazó y la besó
sin la pasión que ella,
tamara, pensaba
tras siete meses
interna.
en casa, los abuelos
y más besos.
tres regalos de sus primas
y besos besos besos.
a la noche,
en su cuarto,
volvió a abrir el libro
y ya no hubo besos.
sólo un libro
y siete meses
en la retina
por
llorar


he salido del aeropuerto
y en los angeles
las calles se vacían
para después
volverse a llenar.
abro el plano con una mano
y en la otra
el primer cigarro
del resto de mi vida.
puede que nunca
la encuentre
porque puede que
sea irreal
pero si la veo
sabré que es ella,
la niña de la portada,
porque tendrá
mis mismas piernas,
los mismos brazos
y unos ojos
por los que ni ella
ni yo
volveremos
a
llorar.